
La posición del bebé en el útero afecta a la postura del recién nacido.
Muchas veces me encuentro con mamás y papás que saben que hay algo que no anda bien con su bebé y no encuentran respuestas, ya que el bebé se encuentra clínicamente impecable, las evaluaciones y diagnósticos dicen que todo está bien, pero el bebé está irritable, no está cómodo, está tenso, algo le molesta.
Estas molestias pueden tener su origen en la experiencia del nacimiento y/o en la postura del bebé durante los últimos meses en el útero materno; un bebé pequeño también puede contracturarse.
Durante los últimos meses del embarazo, el bebé crece mucho, está más apretado, ocupa mucho lugar y tiene menos espacio para moverse.
Y si además, el bebé es muy grande y la pelvis materna pequeña, si el embarazo es múltiple, si hay tensión en la pelvis materna o mucho estrés durante el embarazo, todo esto puede colaborar a generar posturas llamativas luego del nacimiento y dar inicio a trastornos típicos en los primeros meses de vida.
Permanecer por mucho tiempo en una sola posición puede ser desafiante, y algunas veces traer consecuencias.
A modo de ejemplo, es como cuando hacemos un viaje donde el asiento es pequeño, no hay espacio para estirar las piernas, ni para movernos.
Con el correr de las horas nos sentimos apretados, duros o entumecidos, nuestras articulaciones se resienten, nos duele el cuello, la espalda, el sacro.
Cuando por fin llegamos, es un alivio. Podemos estirarnos, alargarnos y aún así, nos puede llevar uno o dos días volver a la normalidad, ¿a quién no le pasó?
Con el bebé en su estadía en el útero durante los últimos meses antes del nacimiento, puede pasar lo mismo, es más grande, ocupa más lugar y tiene menos espacio para moverse, y puede encontrarse más “apretado” .
Acá lo importante es comprender que el bebé es completamente suave, flexible y realmente se amolda a la cavidad uterina, en consecuencia, su cuerpo queda literalmente “modelado” no sólo por el espacio y la postura, sino también por las estructuras que le rodean.
Por ejemplo, si su cabeza estuvo mucho tiempo en contacto con alguna parte de la pelvis ósea de la madre, esto puede dar inicio a los típicos aplanamientos en alguna parte de la cabeza, dando origen a plagiocefalia, tortícolis y otras asimetrías craneales.
Lo que debes tener en cuenta
Te comparto preguntas y señales que te pueden servir de guía, para que sepas qué observar y qué tener en cuenta si tu bebé estuvo en alguna de estas posiciones.
Si ya pasó un mes o más luego del nacimiento, y te encontrás con más de una de las siguientes situaciones que describo a continuación, sería bueno hacer un chequeo osteopático para estar seguras de que realmente todo va bien y en caso contrario, plantear un tratamiento osteopático.
Tené presente que estoy hablando de generalidades, cada bebé y cada historia es única. Siempre hay que ver cada caso en particular, con mucha atención y presencia en una sesión individual.
El bebé sentado sobre la pelvis

La presentación pelviana, también conocida como presentación podálica o de nalgas, es una situación donde bebé está sentado sobre la pelvis materna, las piernas pueden ir tomando diferentes posiciones como verás más abajo.
Esta posición propicia la formación de tensiones en la pelvis del bebé, por el simple hecho de estar sentado durante un tiempo y en contacto con la estructura ósea de la pelvis materna.
Si hay tensiones en la pelvis, muchas veces se transmiten a través del sacro a la parte alta del cuerpo, por medio de membranas, fascias y músculos. Las tensiones llegan al hueso occipital, y esto afecta directamente a la organización de todos los huesos de la cabeza, que a su vez, organizan la función y la estructura del resto del cuerpo.
¿Te das cuenta de esta relación en cadena?
Por la base del cráneo y la zona del cuello pasan paquetes vasculonerviosos vitales para la circulación, la oxigenación, las funciones motoras y sensitivas de la respiración, el ritmo cardíaco, los músculos del cuello, la lengua, la digestión y más.
Entonces muchas veces la tensión se origina en la pelvis, y el efecto puede llegar a la zona cervical y craneal, generando síntomas típicos como trastornos del sueño, respiratorios, reflujo, cólicos, problemas para hacer caca, entre otros.
Por ejemplo, si hay tensión en el cráneo nos podemos preguntar:
- ¿Cómo gira la cabeza el bebé hacia los lados?
- ¿Son sus dos ojos iguales? ¿Hay uno más pequeño que el otro?
- ¿Cómo mueve sus brazos? ¿Ves sus hombros tensos o relajados?
- ¿Cómo es o fue el inicio de la lactancia?
Para que el bebé pueda prenderse bien de la teta es esencial que la zona del cráneo, el cuello y los hombros estén libres de tensiones.
¿Le gusta estar boca abajo?
Para estar boca abajo en armonía y disfrute, el cráneo, el cuello y los brazos tienen que estar libres de tensiones.
A la mayoría de bebés que estuvieron en posición pelviana y transversa les puede resultar difícil o casi imposible estar panza abajo.

Acá vemos otra posición de las piernas que generalmente deja tensiones muy claras y evidentes en la pelvis y piernas del bebé, entonces además de tener en cuenta lo que te mencionaba antes, nos podemos preguntar:
- ¿Cómo están las piernas del bebé, son suaves y flexibles?
- ¿Hay una más dura que la otra?
- ¿Hay una pierna que al cambiarle el pañal notas que está más tensa y se resiste a flexionar?
- ¿No le gusta estar apoyado en una superficie plana? te cuesta cambiarle?
Si el bebé ya tiene alrededor de tres a cuatro meses ¿ves que no quiere estar boca abajo?
La libertad de la pelvis, asegura la libertad de los hombros, los brazos y la cabeza, para que el bebé pueda moverse libremente y todas las funciones como la respiración, la deglución y demás, se desarrollen armónicamente.
La libertad de la pelvis y las piernas asegura la posibilidad de que tu bebé pueda transitar por el gateo.

En esta posición de piernas, mamás y papás me han dicho:
Esta situación normalmente se va a los días o semanas del nacimiento, pero sí que dejan huellas.
Bebés con temas de constipación suelen tener las piernas, pelvis y la columna lumbar con mucha tensión. Tené en cuenta todas las preguntas y observaciones de arriba, porque en general se dan los mismos síntomas e incomodidades, pero en este caso la tensión de las piernas es muy visible.
El bebé en posición transversa

En la posición transversa la espalda del bebé está estirada, el bebé está doblado sobre su centro, sobre su parte de adelante, con muy poco espacio y posibilidades de moverse.
Esta posición es muy propensa a generar síntomas diversos y puede dar origen a tortícolis. También está asociada a la plagiocefalia y otras formas de asimetrías craneales.
En esta imagen el bebe está abajo, con la espalda orientada hacia el canal del parto y la cabeza hacia un lado de la pelvis ósea.
Como los huesos del cráneo son suaves y blandos, son propensos a moldearse con facilidad a la estructura donde está apoyada.
No sería sorprendente observar a los pocos días del nacimiento que la cabeza presenta un aplanamiento en un lado, simplemente porque estuvo apoyada durante tiempo sobre un mismo lado.
Y si la cabeza hubiese estado inclinada hacia un lado, claramente puede ser el inicio de una tortícolis.
Más allá de la postura, lo determinante es el tiempo que bebé pasa en estas posiciones, con poco espacio y sin posibilidades de moverse.

Luego del nacimiento estos bebés pueden presentarse en forma de coma.
Nos podemos preguntar:
- ¿La cabeza está inclinada siempre hacia un lado?
- ¿Costó o cuesta la lactancia, la succión o el agarre a la teta ?
- ¿Tiene preferencia por una sola teta y se molesta con la otra?
- ¿Hay reflujo o trastornos gastrointestinales?
- Observá la forma de la cara y cabeza ¿son simétricas?
- ¿Cómo sentís su espaldita? ¿Está dura o blanda? ¿se curva hacia un lado?
Mamás me han comentado:
Muchas veces el bebé sólo está cómodo upa o en el huevito y no acepta una superficie plana como la cama o el cambiador.
Cuando hay tortícolis y/o plagiocefalia, verás que al poner a tu bebé boca abajo, la cabeza se le va hacia un lado y se inclina hacia un costado, y hay dificultad para levantar y sostener la cabeza.
En todas estas posiciones hay que ver el cuerpo como un todo, la tensión puede estar en el cráneo, la columna o en el sacro, o en todos los lugares a la vez.
En todos los casos hay que regular el tono muscular, liberar tensiones del sistema cráneo-sacro y viscerales que pudieron llegar como consecuencia.
Como el bebé crece mucho y rápido durante el primer año de vida, si hay tensiones, es ideal detectarla en los primeros meses, ya que si estas permanecen en su cuerpito se va a desarrollar con ellas, y esto puede ser muy incómodo y limitante.
Estas molestias pueden tener su origen en la postura en el útero materno y/o en la experiencia del nacimiento.
La osteopatía puede ayudar a liberar estas tensiones a través de un contacto suave y amoroso, y respetuoso con la historia del bebé.
Con amor, Patricia.