La importancia sistema cráneosacro, un pilar de la osteopatía

La importancia sistema cráneosacro, un pilar de la osteopatía

Cuando las respuestas para nuestros dolores no vienen por las vías convencionales, mirar y tratar el sistema cráneosacro, puede darnos el alivio y bienestar que estamos buscando.

Situaciones como contracturas difíciles, dolor de sacro y cadera, dolor cervical, dorsal y lumbar, migrañas, problemas digestivos, respiratorios, circulatorios y muchas condiciones más, pueden equilibrarse trabajando este sistema.

¿Por qué?  Porque el pilar cráneosacro influye y es influido por el sistema nervioso, musculoesquelético, cardiovascular, linfático, endocrino y respiratorio. 

La estructura y la función

Las estructuras anatómicas óseas de este sistema son los huesos del cráneo, la columna y el sacro. Las partes blandas son las meninges, el cerebro, la medula espinal y el líquido cefalorraquídeo.

Su función o fisiología es el movimiento. Sabemos que todo lo que fluye vive. Estas estructuras trabajan en conjunto, funcionan como un mecanismo y hacen un movimiento armónico, rítmico y en sincronía cuando estamos en salud.

A este movimiento se le llama Mecanismo Respiratorio Primario (MRP). Es una actividad móvil y rítmica que se mantiene toda la vida y es el que determina el estado de nuestra salud.

El hueso sacro, que está en la pelvis, y el hueso occipital, que está en el cráneo, funcionan como una unidad en este movimiento, se relacionan e influyen mutuamente.

Cuando el sistema no funciona adecuadamente

Para el funcionamiento óptimo de nuestro cuerpo, es necesario que la estructura y la función estén armonía y sincronía. Por ejemplo, la función del sistema circulatorio, con sus estructuras el corazón, vasos y arterias es llevar sangre a todos los rincones de nuestro cuerpo. Si una arteria o vaso llega a tener problemas va a condicionar el buen funcionamiento del sistema. La estructura y la función se van a influir mutuamente

De la misma manera ocurre con el sistema cráneo sacro, si hay alguna tensión o bloqueo en algunas de las estructuras que lo componen va a condicionar su funcionamiento. Y como te decía antes, el sacro y el occipital funcionan como una unidad. Por ejemplo, si ocurre algún trastorno en el sacro o cerca de él, esto puede condicionar al occipital y a todo lo que se encuentre cercano a él, originando más síntomas y trastornos.

En el sistema cráneosacro podemos encontrar tensiones, restricciones o baja vitalidad del movimiento. Son los patrones de movimiento del MRP lo que nos indican a los osteópatas, en qué lugar del cuerpo se encuentra el bloqueo o el obstáculo que impide el fluir natural del movimiento.

Ese lugar de tensión o restricción puede estar dentro del sistema, a lo largo de la columna, en el sacro, coxis, en la unión de los huesos del cráneo, en las membranas.

O fuera del sistema, por ejemplo, en contracturas musculares, en trastornos osteoarticulares, en diafragmas en tensión, en alguna cuestión con los órganos de la pelvis, órganos de la caja torácica o digestivos.

También pueden influir factores externos como operaciones, cicatrices, caídas, golpes y situaciones de estrés.

¿Cómo se liberan estas tensiones?

Una vez que se encuentra el lugar donde está el obstáculo para el movimiento, el osteópata se detiene allí, percibe, escucha la historia, y establece un dialogo con los tejidos a través de las manos, y a partir de esto, la vitalidad inherente de tu organismo (MRP) comienza a hacer el trabajo de autocuración.

Acá nos encontramos con otro principio de la osteopatía que dice “el cuerpo dispone de fuerzas de autocuración y autorregulación propia”, el osteópata actúa como un punto de apoyo, un fulcro, para que el organismo pueda curarse y organizarse por sí mismo.

La vitalidad de tu sistema cráneosacro la podés experimentar en una sesión de osteopatía ¡Es enorme! Es abarcadora y súper curativa. ¡Si ya tomaste sesión lo sabés, no te querés levantar de la camilla!

Con amor Patricia.

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