El sistema CraneoSacro, un pilar de la osteopatía

El sistema CraneoSacro, un pilar de la osteopatía

El sistema CraneoSacro es mí sistema favorito, es el lugar donde siempre voy a mirar ¿Por qué? Porque trata básicamente de las estructuras anatómicas que envuelven y protegen nuestro hermoso y delicado sistema nervioso central, quien controla y coordina el resto de los sistemas del cuerpo.

Por eso, trabajar sobre el repercute directamente a la globalidad de tu organismo, equilibrando la función de todos los sistemas en general y del síntoma que te trae a la consulta en particular.

El sistema está formado por las meninges, el líquido cefalorraquídeo, los huesos del cráneo y la cara, la columna vertebral y sacra.

Estas estructuras se relacionan entre sí y trabajan juntas generando una actividad móvil y rítmica, un movimiento sutil que se da forma autónoma e involuntaria.

Se diferencia claramente los movimientos fisiológicos de la respiración y de la actividad cardiovascular. La osteopatía denominó a este movimiento: Mecanismo Respiratorio Primario (MRP) o Ritmo Craneosacro.

Se trata de una fuerza vital que se distribuye por todo el cuerpo a través de la plena y libre circulación del líquido cefalorraquídeo.

Se manifiesta como un micro movimiento en todas las estructuras de nuestro cuerpo; en los huesos, músculos, vísceras, órganos, ligamentos, fascias y líquidos.

Por eso es fácil sentir a través de un contacto suave con las manos, qué lugar del cuerpo necesita ayuda, porque ahí donde el ritmo craneosacro no se manifiesta o tiene baja vitalidad, es donde vamos a trabajar. La osteopatía ayuda a reestablecer y equilibrar la falta de vitalidad y movimiento.

Un sistema craneosacro equilibrado habla de un sistema nervioso equilibrado y organizado.

Y si contamos con un sistema nervioso equilibrado, ¡lo más probable es que la vida vaya bien!

¿Qué puede afectar a la vitalidad y el buen funcionamiento de tu sistema CraneoSacro?

Por un lado, lo que se origina dentro del sistema:

  • Tensión o restricción en la movilidad de las articulaciones de los huesos del cráneo, la cara o la mandíbula.
  • Nacimientos difíciles, ya sea por partos acelerados, largos y lentos. No importa la edad que tenemos hoy, las tensiones del nacimiento pueden llevarse por años. Como la cabeza del bebé se ve sometida a muchas fuerzas pre, peri y posnatales, más la aplicación de posibles fuerzas anormales durante el parto pueden condicionar la movilidad de los huesos de cráneo.
  • Síntomas en las estructuras donde se inserta la duramadre (tercera capa meníngea) los huesos del cráneo, las tres primeras vértebras cervicales, el sacro y el coxis.
  • Dolores, molestias y trastornos de la columna vertebral y la pelvis.

Por otro lado, lo que se origina fuera del sistema:

  • Dolores, molestias y trastornos de los demás sistemas del cuerpo, ya sea musculoesquelético, digestivo, circulatorio, respiratorio, etc.
  • Caídas de cola. La caída sobre el sacro puede condicionar el movimiento de todo el sistema, porque la fuerza del impacto puede viajar por toda la columna hasta el cráneo. Y otras caídas fuertes, por supuesto.
  • Intervenciones quirúrgicas y cicatrices.
  • Trastornos del cuerpo emocional y mental.

¿Cómo se liberan estas tensiones?

Una vez que mis manos encuentran el lugar de tensión o restricción para el movimiento, me detengo allí, percibo, escucho la historia que me cuentan tus tejidos y a partir de ese diálogo, la vitalidad inherente de tu organismo (MRP) comienza a hacer el trabajo de autocuración.

La osteopatía afirma en uno de sus principios que “el cuerpo dispone de fuerzas de autocuración y autorregulación propia” el osteópata actúa solo como un punto de apoyo, un fulcrum para que tu cuerpo pueda curarse y organizarse por sí mismo.

Así se movilizan y flexibilizan todos los tejidos del cuerpo, se equilibra el sistema nervioso, se liberan tensiones óseas, musculares, viscerales y emocionales, accediendo a un profundo estado de relajación y bienestar físico, emocional y espiritual.

Si sos paciente de osteopatía, ¡sabes que esto funciona así!

Con amor, Patricia.

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